No otra mejor ni más lista ni más guapa. Suelo inventarme otra bastante más desgraciada porque sufro de adicción al melodrama. Lo llevo más o menos bien salvo por el detalle de que, tenga o no tenga desgracias propias, siempre prefiero las ajenas. Mis motivos de sufrimiento me parecen aburridos por el mero hecho de ser míos y no me sirven para nada. Evasión de la realidad, diría alguno, pero el caso es que no puedo recrearme en ellos y desmigajarlos porque me volvería loca. Y aunque yo en el fondo quiero ser feliz, me cuesta escapar del punto de vista narrativo y todo lo feliz me resulta anodino, intrascendente, casi vulgar. No hay conflicto, no hay historia.
Así que me gusta soñar que soy otra. Con otros dramones.
Como Judy en el hotel Empire.










2 comentarios:
Echaba de menos a todas las mujeres que hay en ti...
Me gusta la mujer de la foto. La que las hace. Los colores, la luz y la sábana.
:)
gracias bella!
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